Sentados a la mesa: Nike, representantes, mi amigo y socio, vos (mí ídolo) y yo. Luego de observar la jugada (entiéndase por el trabajo expuesto, tu marca) y con el estilo que te caracteriza, alzaste la vista directo a mis ojos y me preguntaste como hace el balón cuando atraviesa la red, ya que los signos hacen referencia a lo dicho, en ese preciso momento sentí que volvía al básquet, ahora sí estaba jugando. A lo que respondí con total respeto: “Manu que me preguntás, es como si “El Diego” me preguntara como patear un penal”, por suerte, mi respuesta causó risas y pudimos romper el hielo rápidamente.

Creo, por lo que pude observar en vos, que te sentiste cómodo y a gusto con los signos (monograma y logotipo). La verdad, Manu, es que pasé uno de los días más interesantes de mi vida sentado a tu diestra. Definitivamente esta fue una de las experiencias más conmovedoras que tuve la suerte de jugar.